20 de octubre de 2009

«La música está por encima de los nombres propios»


Pop con un barniz de música clásica. Ése es el explosivo cóctel que La Oreja de Van Gogh ha preparado para «Nuestra casa a la izquierda del tiempo». Un disco en el que la banda donostiarra reinterpreta 11 de sus grandes éxitos con la ayuda de la Orquesta Sinfónica de Bratislava. «El último vals», «París», «La playa» o «Cuéntame al oído» son algunos de los temas incluidos en el álbum, que sale hoy a la venta, y que toma su título de una cita de Federico García Lorca: «Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y enseña a tu corazón a vivir tranquilo».

«Este disco es un capricho que llevábamos tiempo barruntando. Todo grupo sueña con tener uno en acústico», apuntan los donostiarras. Un contenido extra de lujo para sus fans, aseguran. Grabado este verano, en los pocos ratos libres que les dejaba la triunfal gira de «A las cinco en el Astoria», el álbum se gestó con una mezcla de miedo y esperanza por la reacción que pudiera tener el público ante el cambio de vocalista. Amaia había dejado una profunda huella en los fans y no sabían cómo responderían sus incondicionales ante su marcha.

Pero todos los temores se disiparon en cuanto Leire cogió el micrófono. «La gente venía a vernos no para escrutar, sino a pasárselo bien y a apoyarnos, a arroparnos. Siempre hemos tenido a la gente empujando y eso es algo increíble», resaltan.

«Ha sido un año soñado. Una auténtica lección del público de madurez intelectual. Han valorado las canciones, la creatividad más que el morbo, y eso no es nada fácil», destaca Pablo Benegas, guitarrista de la banda, quien añade que ni de lejos esperaban estar tanto tiempo en los primeros puestos de ventas.

Un sonido más primigenio

«En la gira nos gusta hacer versiones de las canciones antiguas, replantearlas, actualizar el sonido. Nos dimos cuenta de que desnudando las canciones, yendo a lo importante, conseguíamos otra dimensión», afirman. Para dar al disco ese toque clásico se dejaron guiar por Ángel Collado, arreglista, quien les llevó hasta la Orquesta Sinfónica de Bratislava. «El resultado ha sido inmejorable. Juntar dos mundos como el clásico y el pop ha sido muy enriquecedor», señala Xabi San Martín.

Con el orgullo del trabajo bien hecho y las miras puestas en un futuro que se les presenta la mar de halagüeño, los donostiarras encaran la recta final del año con conciertos en Barcelona el 23 y 24 de este mismo mes y numerosas actuaciones en Iberoamérica en noviembre. Más que previsibles nuevos baños de multitudes que volverán a demostrar que «la música está por encima de los nombres propios y que las canciones son las que emocionan».

Fuente: abc.es

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