15 de octubre de 2009

La Oreja de Van Gogh le da un barniz clásico a sus grandes éxitos

Pop con un barniz de música clásica. Ése es el explosivo cóctel que La Oreja de Van Gogh ha preparado para «Nuestra casa a la izquierda del tiempo», un disco en el que la banda donostiarra reinterpreta once de sus grandes éxitos con la ayuda de la Orquesta Sinfónica de Bratislava.

«El último vals», «París», «La playa», «Cuéntame al oído», «Jueves», «Rosas», «Deseos de cosas imposibles», «Soledad», «Muñeca de trapo», «20 de enero» y «Puedes contar conmigo» son los temas incluídos en este álbum que saldrá a la venta el 20 de octubre y que toma su título de «una cita de Federico García Lorca que reza así: Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y enseña a tu corazón a vivir tranquilo», según revela Pablo Benegas, guitarrista de la banda.

«Este disco es un capricho que llevábamos tiempo barruntando. Todo grupo sueña con tener un disco en acústico», apuntan los donostiarras. «Es un contenido extra de lujo para la gente a la que le gusta La Oreja de Van Gogh», añaden.
Grabado a lo largo de este verano, aprovechando los pocos ratos libres que les dejaba la extenuante y triunfal gira de presentación de «A las cinco en el Astoria», el álbum empezó a gestarse justo cuando comenzaban a recorrer España con una mezcla de miedo y esperanza por la reacción que pudiera tener el público ante el cambio de vocalista. Amaia había dejado una profunda huella en los fans y ni ellos mismos sabían cómo iban a responder sus incondicionales ante su marcha. Pero todos los temores se disiparon en cuanto Leire cogió el micrófono. «La gente venía a vernos no para analizar o escrutar, sino a pasárselo bien y a apoyarnos, a arroparnos, a llevarnos con ellos en dos horas de música y de diversión. Siempre hemos tenido a la gente empujando y eso es algo increíble», resaltan.

«Ha sido un año soñado. Una auténtica lección del público de madurez intelectual. Han valorado las canciones, la creatividad más que el morbo, y eso no es nada fácil. La gente, en masa, ha apoyado a lo que le gustaba», destaca Pablo Benegas, quien añade que ni de lejos esperaban estar tanto tiempo en los primeros puestos de las listas de ventas. «Con el cinco por ciento, incluso con el uno por ciento de lo que ha pasado nos hubiéramos conformado», explica.

Un sonido más primigenio

«En la gira nos gusta hacer versiones de las canciones antiguas, replantearlas, actualizar el sonido. No tardamos en darnos cuenta de que desnudando las canciones, yendo a lo importante, conseguíamos muchas veces otra profundidad, otra dimensión. Así nos pasó, por ejemplo, con "Deseos de cosas imposibles". Comenzamos entonces a quitarles sonidos electrónicos a los temas, consiguiendo un estilo mucho más acústico y primigenio que nos gustó mucho», señalan.

El siguiente paso fue encontrar la formación adecuada para darles ese toque clásico a los temas que andaban buscando. Una labor en la que se dejaron guiar por Ángel Collado, arreglista del álbum. «Él es el que ha hecho posible que todo encajara. Llegamos a la Orquesta Sinfónica de Bratislava porque es con la que él trabajaba y el resultado ha sido inmejorable», comenta Pablo Benegas.

Pero, a pesar de todo, conjugar el pop con la música clásica no ha sido tarea fácil. «En la música popular moderna el tiempo es muy clavado, siempre tocamos como con un metrónomo. En el mundo clásico es todo lo contrario, la mayor indicación que se le da sobre la velocidad es un alegro. Es otra filosofía. La música clásica tiene una aproximación más académica, más solemne. Juntar dos mundos como el clásico y el pop ha sido muy enriquecedor», apunta Xabi San Martín.
Un buen ejemplo de esas dificultades es «Rosas». «Pronto nos dimos cuenta de que la canción tenía un punto hipnótico. La despojamos como todas las demás y no terminaba de añadir nada nuevo. Entonces decidimos romper la baraja y crear algo nuevo. Al final es una versión casi cinematográfica del tema original», revela Xabi San Martín, quien matiza que «la dificultad también lleva a caminos insospechados». «Era una canción muy personal y es la que más hemos cambiado, es a la que más vueltas le hemos dado y es la que más va a sorprender», anuncia Leire.

Así, con el orgullo del trabajo bien hecho y las miras puestas en un futuro que se les presenta la mar de halagüeño, los donostiarras encaran la recta final del año, con conciertos en Barcelona el 23 y 24 de este mismo mes y numerosas actuaciones en Latinoamérica programadas para noviembre. Más que previsibles nuevos baños de multitudes que volverán a demostrar que «la música está por encima de los nombres propios y que las canciones son las que emocionan», concluyen.

Fuente: abc.es

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