28 de febrero de 2009

Pablo Benegas, miembro de La Oreja de Van Gogh: "Con el nuevo disco hemos recordado por qué empezamos a hacer canciones"

Con una trayectoria plagada de premios y éxitos, La Oreja de Van Gogh comienza su nueva etapa musical con la voz de Leire Martínez. El Kursaal donostiarra acogerá mañana, con las entradas agotadas desde hace semanas, el inicio de la gira del disco 'A las cinco en el Astoria'.

Donostia. Ya han hecho las maletas para echarse a la carretera y emprender un largo viaje por todo el mundo. La Oreja de Van Gogh inicia mañana su nueva gira en el Kursaal. Su quinto álbum, A las cinco en el Astoria, es el primero tras la marcha de Amaia Montero. Con la voz de Leire Martínez, Pablo, Xabi, Álvaro y Haritz recobran la ilusión y las ganas de continuar trasmitiendo sensaciones entre el público. "Con el nuevo disco hemos echado la vista atrás para recordar cómo empezamos", comenta el guitarrista y compositor Pablo Benegas.

Arranca la gira. ¿Nervios?

Siempre los hay, pero estamos muy ilusionados.

Primera estación: Donostia.

No podría ser en otro lugar. Es nuestra casa, nuestro punto de partida y nuestra llegada.

Las raíces nunca se pierden.

Cuando nosotros salimos de gira vivimos otra realidad, maravillosa, pero otra realidad. Es la vida en el grupo, el éxito... Tiene parte de real y parte de irreal. Volver a casa es encontrarnos con nosotros mismos. Ser otra vez uno mismo. Regresar a casa es dejar a un lado el personaje que encarnamos en La Oreja de Van Gogh. Eso es muy bueno.

¿Es su último álbum el principio de una nueva etapa?

Sin duda. Estamos muy contentos de cómo ha ido el disco y de cómo se presenta la gira.

Empezar siempre da miedo, ¿no?

Claro. Teníamos muy claro en qué se había sustentado el grupo en los últimos años; por un lado, en la necesidad de contar historias y, por otro, en la profunda amistad que nos une. Teníamos la seguridad de que basándonos en eso saldríamos adelante.

¿Cómo ha sido la incorporación de Leire?

Muy positiva. Es lo mejor que nos ha podido pasar. Aparte de cantar de maravilla encaja muy bien con nuestra forma de entender la música y con nuestra forma de concebir la vida.

¿La llegada de una nueva voz femenina ha reforzado aún si cabe más el grupo?

La llegada de Leire ha servido para quitarnos varios años de encima. Volvemos a vivir cosas como la primera vez. Leire está viviendo todo por primera vez y nosotros con ella también: la primera foto de los cinco juntos, el primer ensayo, el primer concierto y ahora la primera gira... Son primeros instantes que quedan en la memoria de cualquiera y que no se olvidan.

Muchas primeras veces y numerosos los premios que avalan la trayectoria de La Oreja...

Esta nueva etapa no es un punto y aparte sino un punto y seguido. Ha habido muchos premios, pero nosotros siempre lo relativizamos y lo miramos con distancia. Lo que reflejan los premios es que lo que estamos haciendo está gustando y que las cosas van bien. Siempre lo hemos mirado desde ese punto de vista. La etapa anterior ha hecho que nosotros ahora sigamos aquí y que sigamos disfrutando de la música.

¿Contar historias cercanas a la gente es una de las claves del éxito?

No sé si es clave para tener éxito, pero es nuestra forma de concebir la música. Hemos aprendido juntos y nos nutrimos de las cosas que vemos y vivimos alrededor... y lo que nos pasa. Casi todos nuestros discursos son autobiográficos. Intentamos hacer canciones, sobre todo, para nosotros, y cuando haces algo que gusta a uno es mucho más sencillo llegar al público. La gente enseguida sabe interpretar qué es verdad y lo que está ocurriendo.

No hay que perder el norte y tener los pies en el suelo, ¿no?

Sí. Es la única manera de disfrutar. El tener siempre presente que el éxito no es para siempre y que algún día acabará. Es un sueño que tiene fin y que cuando ocurra no pasa nada. Lo importante, lo que quedará, es la gente que te quiere y que te apoya alrededor. La vida seguirá también después. El problema es cuando eres inseguro. Hay quien vive su personaje y se siente tan fuerte que abandona su realidad. Vive una vida que no es. El problema surge cuando esa realidad acaba y te encuentras perdido, sin rumbo en una vida que no es la tuya y solo.

¿Lo peor es sentirse solo?

Lo peor. Eso es lo peor que puede pasar.

La Oreja recorrerá América en la gira. ¿Son todos los públicos iguales?

Estamos muy mal acostumbrados, porque allí a donde vamos la gente reacciona muy bien. Da igual en qué país estemos. En general, tenemos muy buenas sensaciones con la gente. Es verdad que la gente en Latinoamérica es más efusiva. Exterioriza más la alegría.

¿Modifican el repertorio en función de la ciudad o del público?

Generalmente no, lo que hemos hecho es algún guiño con alguna canción concreta.

¿Qué tal el público de Japón?

Muy bien. Recuerdo que en la sala donde actuamos había tres chicas en la primera fila que no paraban de llorar y se sabían todas las canciones. Se habían aprendido las letras sin saber castellano ni inglés. No sabían ni lo que decíamos, pero no paraban de llorar. Fue muy curioso.

¿Cómo describen el último disco?

Con el disco A las cinco en el Astoria hemos recordado por qué hacíamos canciones. En ese sentido, ha supusto el reencuentro con nosotros mismos. Porque hace doce años nos juntábamos en un local para tocar canciones sin saber que íbamos a tener éxito, sin saber que un día nos iban a escuchar más allá de nuestros amigos. Aquella sensación de sentir, de querer vivir a través de la música, nos hizo juntarnos hace doce años. Con este disco hemos recordado aquellos valores y aquellas sensaciones que no llevaron a juntarnos.

Es bueno echar la vista atrás.

Sin duda. Muchas veces el éxito, aunque lo tengas todo muy claro y no quieras, te lleva a acomodarte. Hay cosas en la vida que te hacen reflexionar. Si no te pasa algo extremo no vuelves a recuperarlo. Todo esto nos ha ayudado a entender muchas cosas y a recordar aquello que un día nos llevó a poner en marcha el grupo.

¿Se sienten unos privilegiados?

El grupo siente lo que hace y disfruta con ello. En realidad, somos unos privilegiados porque con escasos treinta años hemos tenido la posibilidad de recorer medio mundo para contar algunas historias que se reflejan en nuestras canciones.

Fuente: noticiasdegipuzkoa.com

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